El efecto iceberg
Cuando pensamos en el coste medioambiental de la TI, los centros de datos son lo primero que nos viene a la mente. Son visibles, consumen cantidades medibles de electricidad y los operadores publican cifras de PUE. Pero centrarse solo en los centros de datos deja de lado la mayor parte del impacto.
Según nuestras evaluaciones, los dispositivos de usuario final, ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, pantallas, periféricos, representan aproximadamente tres cuartas partes de la huella total, principalmente debido al carbono incorporado en su fabricación.
Dónde reside realmente la huella
- Fabricación de dispositivos: extracción, transporte y montaje.
- Funcionamiento de los dispositivos: electricidad consumida durante su vida útil.
- Redes: enrutadores, antenas, cables submarinos.
- Centros de datos: servidores, refrigeración, redundancia.
- Fin de vida útil: reciclaje, residuos electrónicos, recuperación de tierras raras.
Por qué los promedios engañan
Los factores de emisión genéricos ocultan enormes diferencias entre contextos. Un ordenador portátil en un país con electricidad de bajas emisiones de carbono tiene una huella operativa muy diferente a la del mismo ordenador portátil en una red que depende en gran medida del carbón. Una carga de trabajo que se ejecuta en una región a hiperescala con PPA de energías renovables no es lo mismo que una en un rack local heredado.
Por eso siempre combinamos estándares globales con datos específicos de la ubicación para dar a las organizaciones una huella sobre la que realmente puedan actuar.
"No se puede reducir lo que no se ha medido. Y no se puede medir de forma creíble sin contexto."
Dónde actuar primero
Tres palancas ofrecen sistemáticamente el mayor impacto: extender la vida útil de los dispositivos, racionalizar el portfolio de aplicaciones y elegir regiones de nube con bajas emisiones de carbono. El orden varía, pero estas tres representan la mayoría de las reducciones factibles en los primeros 24 meses de un programa de TI Sostenible.